El Banco Macro inauguró el primer cajero automático de la localidad salteña de Iruya, un pintoresco pueblo de montaña (situado a 2780 metros sobre el nivel del mar) que fue fundado en el año 1753.
Se trata de la primera presencia permanente de un servicio bancario en Iruya, que hasta el momento era atendida por una sucursal Móvil de Banco Macro que viajaba a esa localidad a prestar el servicio 1 vez al mes. De esta forma, el nuevo cajero contribuirá a satisfacer las necesidades de los más de 1000 habitante de Iruya y también de los turistas que acuden durante el año y especialmente en agosto, cuando se celebra la “Fiesta de la Pachamama”.
Para el visitante, Iruya parece un lugar detenido en el tiempo. Fundado 100 años antes de la sanción de la Constitución Nacional, este poblado donde la cultura aborigen se mezcló con la cultura hispánica, conserva las características arquitectónicas de sus orígenes, algo que fue respetado en la obra donde se emplaza este primer cajero automático.
Banco Macro se consolida así como la entidad financiera privada de mayor presencia en el país. Actualmente, hay más de 90 localidades donde el Banco Macro es la única presencia bancaria ya sea a través de una sucursal o de un cajero automático, algo que contribuye al desarrollo económico de esas comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
Fuente: www.elargentino.com
Iruya - Salta
Iruya On Line
Desde Iruya, con la información mas actualizada para el resto del mundo sobre Iruya y sus alrededores.
miércoles 31 de agosto de 2011
lunes 1 de agosto de 2011
Dicen que falta camas en el hospital de Iruya
En este moderno establecimiento sólo hay tres lugares para parturientas y tres en la sala infantil. No hay calefacción.
El hospital Ramón Carrillo, de la localidad de Iruya, inaugurado por autoridades provinciales y nacionales a finales de mayo pasado, no da abasto con la atención de los pacientes. En ese departamento del noroeste salteño hay 23 comunidades aborígenes y una población infantil muy numerosa.
El establecimiento cuenta con tres camas para parturientas y tres en la sala infantil. A pesar de ser un moderno complejo asistencial no tiene calefacción, contaron a El Tribuno algunas pacientes, quienes resaltaron la importancia de este servicio “ya que los pacientes que concurren a solicitar un turno para ser atendidos deben soportar largas colas con muy bajas temperaturas.
Una vecina del lugar, Rosa Chorolque, quien estuvo internada, contó que vio cuando llegaban al hospital niños con vómitos, diarrea y síntomas de gripe y eran regresados a sus hogares porque no había lugar para internarlos. “Los medicaban y los mandaban a la casa”, aseguró. Dijo también, con un dejo de nostalgia, que “en el hospital viejo había más comodidades. Esta situación realmente es preocupante porque hay madres con niños internados que tienen que dormir sentadas en el piso por falta de lugar”.
Incluso, Rosa contó que “después de veinticuatro horas de una cesárea las madres deben regresar en colectivo a sus parajes”.
domingo 27 de febrero de 2011
Adiós Iruya
Me despido, sin caminata duplicada a San Isidro, pero con la tranquilidad y felicidad de haberla hecho. Con el recuerdo de la tranquilidad de estos cerros y este lado de Argentina que parece tan lejano a un porteño viajero. Con el ruido del viento en las orejas, con el color de los cerros en la retina, con el sabor de las empanaditas salteñas. Con esas callecitas de piedra irregular, la luz vaporosa de los faroles en las noches frías y esa caminata solitaria de anoche y el esfuerzo por ver el valle en plena oscuridad.
Salgo para Humahuaca, curiosamente, mi primer destino jujeño después de casi dos meses en Salta. La Quebrada y después el regreso a Salta capital y después, como me gusta decir, quién sabe. Todavía hay tiempo y dinero para seguir.
Salgo para Humahuaca, curiosamente, mi primer destino jujeño después de casi dos meses en Salta. La Quebrada y después el regreso a Salta capital y después, como me gusta decir, quién sabe. Todavía hay tiempo y dinero para seguir.
Fuente: Hacia el Norte
Iruya - San Isidro
Ayer fue el día de la caminata a San Isidro, un pequeñísimo pueblo, a unos 8km de Iruya. También, una de las caminatas más lindas que recuerde. Salí algo más tarde de lo que debería. Cuando había caminado los primeros dos kilómetros, entre cerros coloridos, por el valle, ya cruzaba gente que estaba volviendo. Me dijeron: "¡Te vas a morir de calor!", y no se equivocaron.
No fue tan terrible la ida, que siguió por la vera de un riacho y en amplios terrenos con piedras, junto a casitas con mucho verde y en las alturas de San Isidro.
En San Isidro, un sánguche de jamón y queso y un café con leche en el único lugar abierto, la tentación de seguir caminando a una Laguna de altura (tentación frustrada) y el regreso bajo un sol que quemaba.
Me debo una caminata saliendo bien pero bien tempranito, saliendo tipo 6AM. Veré si mañana lo logro, y si puedo ir aún un poco más lejos.
fuente: Hacia el Norte
No fue tan terrible la ida, que siguió por la vera de un riacho y en amplios terrenos con piedras, junto a casitas con mucho verde y en las alturas de San Isidro.
En San Isidro, un sánguche de jamón y queso y un café con leche en el único lugar abierto, la tentación de seguir caminando a una Laguna de altura (tentación frustrada) y el regreso bajo un sol que quemaba.
Me debo una caminata saliendo bien pero bien tempranito, saliendo tipo 6AM. Veré si mañana lo logro, y si puedo ir aún un poco más lejos.
fuente: Hacia el Norte
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


